miércoles, 16 de octubre de 2013

Aprender mediante actividades divertidas

No es necesario un libro para que los niños aprendan. No es necesario que se aprendan todo de memoria, porque eso no es aprender. ¿Qué es más importante? ¿Saberse todas las capitales del mundo o saber cómo comportarse con los compañeros, compartir y ser solidario?

Los niños tienen que aprender por adaptación al medio y este aprendizaje tiene que tener una finalidad. Aquí surge la pregunta: ¿Tendrán interés por saber contar si no saben para que les sirve? La respuesta creemos que es bastante clara: NO.

Una actividad divertida que se puede hacer con los niños es planear una excursión a un museo o al campo, por ejemplo. Nunca se tiene en cuenta la opinión de los niños. ¿Por qué no les preguntamos a ellos a que museo quieren ir? Para ello podemos enseñarle fotos de los distintos museos y ellos se pueden poner de acuerdo en el que más les llama la atención. Esta actividad es muy útil ya que podemos trabajar con ellos las matemáticas, por ejemplo: ¿Cuánto dinero vamos a tener que pagar en total para el autobús? Entonces, ¿cuánto pagará cada uno? También se trabajará la orientación en el espacio, planeando las calles por las que va a pasar el autobús. Al mismo tiempo se trabaja también lengua, ya que al mismo tiempo que  responden a estas preguntas están haciendo frases.

Este ejemplo nos lo pusieron en clase y nos hizo darnos cuenta de que si los niños no aprenden algo con una finalidad, este ''aprendizaje'' se les va a borrar con el tiempo.

Os dejamos con esta interesante reflexión y esperamos que os haya servido así como nos sirvió a nosotras.






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